Como siempre empiezo con las ganas de escribir, por el simple hecho de escribir. Escribir por escribir, hablar por hablar sin mucho que decir. Casi una cuestión de confesiones, casi entablando una discusión con la vida, con mi vida, conmigo tal vez. Lo más probable es que sea para limpiar mi alma, no sé. Y es que aun cuando muchas veces la intuición me sobrepasa, no muchas logro descifrarla, me envía mensajes entre líneas, crucigramas abstractos, con mensajes oscuros que me entregan un mundo de posibilidades, un mundo de inseguridades. ¿Será por eso mi creciente bipolaridad?
Me gusta hablar de cuestiones tangentes, de problemas “importantes” y de Banalidades absurdamente emocionantes, pero sobre todo me gustaría entablar una conversación con las preguntas, una conversación clara y profunda que me entregue la herramientas necesarias para labrar las esperanzas, para consagrarme con los sueños y encontrar las respuestas enterradas en los ojos de mis deseos.
Prefiero soñar despierta que vivir las amarguras propias de una vida vacía de deseos, de ilusiones y por sobre todo de ideales. Me gusta creer en algo, solo porque es necesario, porque entrega esperanzas y nos empuja hacia un futuro cercano; probable presente.
Y es que me he preguntado tantas veces el por qué de estas preguntas, el por qué de la desesperanza, de la montaña rusa de emociones que me embarga y creo entender mi variante. Creo perderme en mi mente y viajar absurdamente por deseos, sueños, pasiones y anhelos. Vagar perdida por las intuiciones, por ese mar de posibilidades que según la luna me lleva perdida por las cuestiones de la vida, viajando en cubierta mirando el destino, sin tierra a la vista, ni siquiera un pisca.
Me alegra volver a leerte, sólo tu encontrarás las respuestas a tus preguntas, son las preguntas sobre ti misma, sobre el conocimiento de todo tu ser, todas esas que en algún momento del camino nos hemos hecho también.
ResponderSuprimirNo dudes que encontrarás las respuestas.
Un abrazo.