La vida muchas veces te promete cuestiones absurdas situaciones inherentes y socializaciones poco razonables. La vida muchas veces parece injusta, la vida y sus contradicciones; tan obvias como sencillas, tan idiotas como absurdas.
Me parece extraño, como muchas veces antes lo he dicho estar sentada aquí. Sin un por qué, sin una razón definida, ni una forma clara de ver la vida. Sentada simplemente en la nada, en el todo de la comodidad de un momento vacio, de una lucha inocua llena de infortunios, llena de sobresaltos y preocupaciones vacías.
Escribo entonces, sencilla, básica, ingenua y poco lucida. Llena de temores, vacía de esperanzas, con una inundación de promesas simples, de recuerdos vagos de deseos superfluos; vanos, llenos de placeres carnales, de sensaciones superficiales…
…Superficiales; como yo.
Siento entonces como la música de las palabras me acompaña. Ese compás monótono de un tecleo uniforme, de la paz que se alcanza aun cuando escucho el susurro de las negativas tardías, de las pericias perdidas, de los temores gigantes que inundan mi armario y contemplan mis pesadillas. Es el son de la voz de mi llanto, de ese movimiento artístico que ha sido olvidado. Es esa mirada que nos dimos de antemano lo que me llena de nuevo, con la fuerza de sentir que todavía quedan opciones, que aun no he tomado decisión alguna, no me ha tocado elegir opción, dejando a mi haber ese mar infinito de posibilidades, de vidas paralelas que danzan junto al tiempo que contempla las horas, los segundos, los eternos minutos, que expectantes silban el tecleo uniforme de mis pasos cansados. Es la danza concorde con los sueños que vivo, con la voz de mis manos. Es ese rio que fluye al compás de la risa de algún minero que encontró su alicanto, que lleno de gloria entona su canto.
Me despedaza muchas veces la decepción con la que soy capaz de contar, las peripecias que debo enfrentar, esa vida vacía que me toca llevar. Quisiera ser por una vez ese minero que entro a su lugar, ver en el tiempo que de algo pude ser capaz, enfrentarme al cielo y tener la capacidad de ver ese mágico ser de bello volar, de colores magníficos que me llevarán a otro lugar.
Será mi alicanto la esperanza de poder entonar este canto… la vida que fluye como rio hacia el mar…

Así como el alicanto brilla en la oscuridad de la noche desplegando sus alas, brillan alineadas tus palabras que suenan cuál música saliendo de tus adentros.
ResponderSuprimirPrecioso texto, no lo puede escribir alguien superficial, no lo creo.
Besos con mimo desde el otro lado del mundo
Muchas gracias.. y que tengas un muy buen pasar.. :)
ResponderSuprimirNo eres superficial, claro está y ese tesoro que nos espera... claramente no está en nuestra puerta.
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