Por qué será que añoramos lo que no tenemos, por qué será que buscamos el amor, esa felicidad que a toda costa sabemos que no llegará. Hablando en términos objetivos, sabemos que el amor no es más que una masa de reacciones químicas que nos llena el cuerpo y nos abastece de sensaciones a base de aromas, pero que maravillosamente nos llena esa cuarta y quinta o sexta parte que esta vacía en nosotros.
Y es que soy una estúpida o una más de la pandilla; a veces sonrió soñando con la vida, creyendo que el amor es algo maravilloso. Dependemos del, nos llenamos del, vivimos del y lo encontramos, como todas las grandes cosas en demasía dentro de este universo, pero inalcanzable para ciertas cuestiones en la vida. Complementamos de esta forma, el amor fraternal, el amor filial, el amor universal y por supuesto, y como Fromm rescatara alguna vez; el amor sexual, ese amor de pareja, el de sensaciones infinitas, ese amor que nos consume el alma y nos lleva a la mayor cantidad de acertijos que se han podido crear. Una búsqueda de la felicidad constante, esa felicidad tajante en un complemento perfecto, en esa paz presente cuando sabes que no estás solo, que tienes a alguien que te abrigue, que te abrace, que te bese, solo como él lo sabe hacer. 
Estamos solos, con la misma consigna. Con la misma lucha tajante, continua, hermosa y sufrida. Encontramos esa locura tan mágica dentro de nuestras vidas, esa locura que conlleva la desesperación, la gran sensación de sentirse amado, de corresponder y crear ese baile continuo de dos seres encontrados. Me gusta el amor por lo que conlleva, por lo que nos muestra y aunque creo fehacientemente en él a veces me hago preguntas, como es de esperar.
Partiendo así, de las grandes cuestiones que nos llevan al hecho mismo de tener que esperar, donde muchos mueren fuera de su lugar, otros esperan durante toda su vida sin poder ver la verdad, sin notar a quien debían notar, sin abrir los ojos, sin poder despertar. Otros simplemente se dedican constantes y fuertes a luchar contra él, a dejar de soñar, a la tarea de apagar esa luz hermosa, esa seguridad tan pura que nos entregan esta masa de reacciones químicas y sociales. Otras como yo simplemente se dedican a buscar, creyendo que engañan a la vida y que orgullosas caminan con la soledad de sus pasos, con ese andar descuidad inseguramente seguro, ese paso continuo que se desvía con cada amante que llega por el camino. 
En definitiva, la búsqueda constante del amor, no es más que una respuesta corriente, universal y aunque muchos la negamos; Soñamos y añoramos encontrar el compas perfecto para nuestra canción, esa melodía armoniosa que hará reconocible nuestra voz y es que aunque seguimos con desazón la vergüenza de no encontrar el paso solo para ese tango de dos, para esa hermosa vida que nos toco correr y que solos no podemos vencer, Nos aferramos, con uñas y dientes a esta lucha de encontrar un haber.
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