lunes, 12 de abril de 2010

Sin título...


Mírame que el tiempo aprisa. Ódiame, que el viento decida lo que será de tu vida. Siente como si no hubiera mañana, mas no perdones las patrañas, relaja sincero los rencores, pero reconoce las verdades tras el oscuro mirar de la desidia.

Cómo poder odiarte, si tras tus mentiras humildes encontré el camino directo a una clara salida, cómo sacar de mi cuerpo el roce de tus palabras, cómo sentir que la vida se va en un momento y que no espera en la parada el tiempo necesario, no respeta su hora de partida.

Corre entonces alcanza esa oportunidad única en la vida, esa necesidad imperante que oprime tu pecho, que oscurece mi lecho; no dejes que tu corazón agitado galope desbocado pues atropella mi alma y corrompe mis sueños.

Piensa entonces que mi corazón agitado no busca atropellar tu lecho, si no que alcanzar tus besos, pero el tiempo es inalcanzable y nunca encontrare el presente para demostrar con hechos la locura de tus besos, las mentiras en tus ojos, las palabras de despecho que con curioso hablar prometen un buen consejo. Pues te digo entonces partiré lejos, mas no esperes encontrarme en tus sueños, pues tus sinceras mentiras me han deshecho.

Quedemosnos estaticos entonces, pues es más facil encontrar la paz en la incercia indebida, en la felicidad comprada, en mis sinceras mentiras, la parada de la vida se aleja y el tren parte atrasado a un tiempo perdido.Quedemosnos sentados pues la flojera me llena y no me puedo las piernas, ya no pierdo nada, pues todo esta pagado y el mercantilismo que llena el mundo me ha comprado.

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