
El frió bastardo y la lluvia insistente, arruinaron aun más esa sucia capucha que lo cubría y tiritando no tanto de frió como de hambre entró confundido a la tienda del frente. Dispararon los segundos y sangraron las rabias de las injusticias, sabia que su entrada mañana sería comentada por el mundo y juzgada por la ignorante masa, que habla sin pensar y hiere con cada paso que dá.
Más tarde y saciada su hambre de esa compañera adictiva, cuando ya nada entendía del mundo y tranquilo olvidaba el frió, lo despertaron las luces y el aullido horrendo de la sirena de policía. Estaba tranquilo pues tenia 13 años y sabia que al otro día lo soltarían.Volvería entonces a la caza de su compañera de guerra, lo único que había sido constante en esa corta vida, la que necesitaba para seguir a su agonizante destino.
- Y pensar que esto pasa todos los días. Cada segundo un niño abandonado entra en esta odiosa rutina. -

Y seguimos siendo, sordos, ciego y mudos
Primero, agradezco tu visita a mi blog :D
ResponderSuprimirPues mira, increiblemente has descrito un cuadro tan común en nuestros días, tan doloroso y real, que has tocado mi corazón.
Duele ver cómo miles de personitas se consumen en un mundo que parece prometer algo y en realidad los comienza a destruir poco a poco. Son niños, pequeños que muchas veces no tienen la culpa de vivir lo que viven... y seguimos diciendo que el asunto no nos corresponde, que ellos se las arreglen porque con nosotros no es la cosa...
Es doloroso, mucho muchisimo.
Y se repite, como dices tu, cada dia se repite y lo que sentimos es impotencia al no poder poner un alto definitivo a esta situacion, pero al menos corresponde luchar por donde nos es posible
Un abrazo sincero